Lo que ha pasado en los diez y ocho que hace regresé de aquella ciudad, V. lo sabe tan bien como yo; pero en medio de mis disgustos y de mis forzosas soledades me dediqué á las Letras y á las Ciencias, hallando en ellas los encantos y satisfacciones que me hacían olvidar los pesares de la vida; y echando una ojeada á los inocentes tiempos de mi infancia, y á los felicísimos de mi juventud, durante mi residencia en París, volví á leer á Tácito, y su precioso libro fué el que me inspiró la idea de escribir estas desaliñadas pájinas.
(Prólogo a Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, Gregorio Chil y Naranjo)
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