Materiales work-in-progress para la docencia del latín y el griego en (y relacionados con) Canarias
lunes, 31 de agosto de 2020
Ciclo colombino 2020 en La Gomera
domingo, 30 de agosto de 2020
Travesía de la laguna Estigia (Ángel Sánchez, 1943)
1
me han cerrado los ojos
el lienzo levantaron
hasta tapar la frente
y juntado las manos
sobre el pecho
en el fondo de la barca
me han tumbado
de tal modo que no estorbe
la posición cruzada del remero
con lino silvestre
alguien tejió mi túnica letal
estambre plateado anuda mis sandalias:
en este necesario paramento
pisaré la otra orilla
sin cuidado
2
chapotean las dormidas
ondas cuando contactan la garganta
bruñida del esquife
líquida
respiración del leño
peregrino meciendo
a su equipaje—
a ratos parece
despertarme el desorden de los astros
e invade el pensamiento
¿o es un vaho
de ron que lanza
a mis nudillos el caronte
a transistores
de este tiempo maquinal?
no sé si dará
con su destino entre
la acuática maleza
3
cuando hube cumplido
la oración votiva del regreso
me aseguré en dejar
para otro novicio
del deseo
turbulento
cápsulas de nembutal
en la mesa de noche
más visible
como por
descuido
al simple alcance
de dos dedos
https://www.academiacanarialengua.org/archipielago/angel-sanchez/

sábado, 29 de agosto de 2020
Vente luego, que tengo prisa (!); LOCUS, -I
LŎCUS, -i, m., 2.: lugar || Del comp. ilĭco (in loco) 'inmediatamente', el latín vulgar restituye la forma prístina (cosa común en esta fase) in lŏco, luego sin preposición lŏco, de donde 'luego'. Su sentido original era, pues, 'inmediata, rápidamente', pero ya desde autores como Berceo evoluciona al sentido de 'después', aunque permaneció en algunos usos (luego que, cum primum). En el archipiélago sobrevive en frases del tipo “vente más luego”, “¡qué lueguito viniste/comiste...!”
Agustín Espinosa, la mediterranización y el Polifemo oculto
Agustín Espinosa pertenece a una generación (nacida en torno a la publicación «La rosa de los vientos») de escritores canarios que rechazan el modernismo, género que creó «romanticismo folclórico y trasnochado» (en GC, por ejemplo, Tomas Morales). El arte es ahora desrealización: sobre la isla real de Lanzarote se construye una obra cuyo fin no es la imitación, sino ser en sí misma un producto estético, artístico. El nombre de la isla y su posible vinculación etimológica con Lancelotto Malocello (navegante normando del que sabemos que emprendió un viaje a las islas, y contemporáneo del cual existe un portulano con la isla cruzada con la bandera normanda, pero nada más) le sirve para crear, con esta pura asociación lingüística, un origen mitológico a la isla en el que el caballero normando, ya viejo, se retira a la isla, a la que lleva todo su aparejo medieval, y en la que se dedica a leer. Las referencias clásicas son una entre tantas de un autor mitómano que llena de referencias sus obras literarias. Algunas referencias se enumeran a continuación:
Es curioso porque Espinosa, en su primera versión, había hecho un Polifemo como primer habitante de la isla; su visión de éste coincide con el Polifemo de Góngora, a quién él mismo -y la generación del 27- había celebrado. Se trata, pues, de una referencia indirecta al Polifemo de Homero. En la versión posterior sustituyó a Polifemo por Lancelot, lo que no quita que siga subyaciendo esa imagen de pastor gigante, a la vez que de Quijote lector de aventuras; una mezcla, en fin, de mitos literarios, propios de Espinosa.
En el prólogo en el que describe su poética se señala su deseo de crear una nueva mitología, partir de lo poético para recrear, renovar la tradición literaria, de la misma manera que hicieron varios autores antes:
«La música que salve a un pueblo, a un astro o a una isla, no será nunca música de esta clase. Sino música integral. Sino la creación de una mitología. De un clima poético donde cada pedazo de pueblo, astro o isla, pueda sentarse a repasar heroicidades. Sino aquella literatura que imponga su módulo vivo sobre la tierra inédita. No ha sido de otro modo como el mundo ha visto, durante siglos, la India que creó Camoens; o la Grecia que fabricó Homero; o la Roma que hizo Virgilio; o la América que edificó Ercilla; o la España que inventaron nuestros romances viejos.»
Cuando Lancelot se asienta en la isla se dedicó a leer libros de aventuras, con lo cual fue haciendo de este paisaje africano un lugar de mitos mediterráneos:
«En su isla africana, leyó Lancelot anchos libros de viejas aventuras. Con las antiparras más pesadas de su caja de antiparras para presbiopes. Con las antiparras que agigantan desmesuradamente letras y hazañas. Sobre todo, el retorno, lleno de islas, de Odiseo. Isla de las Sirenas. Isla de Circe. Isla de Trinaquia. Isla de Ogigia. Lancelot veía las islas odisianas como estaciones del viaje de regreso. Si en la isla de Ogigia paraba Odiseo siete años era porque la guardavía era Calipso, nifa rubia, maestra del beso, de la caricia y del mañana.
Lancelot fue así homerizando, mediterranizando, su isla. Otra estación más. Para el, la última. La estación dode se toma ya el coche de la muerte.
Pero él podia ponerla junto a las estaciones griegas. Alistarla. Su isla del Atlántico con las islas del Mediterráneo. Heroicidarla. Hacerla estación larga como la de Ogigia: en lugar de los brazos nínfeos de Calipso, los heterogéneos de un peine de marfil y un rizo dorado.
Las lecturas homéridas adelgazaron las gafas más gruesas. Pusieron una valla de música épica entre Lancelot y la isla. Toda la gran decoración bretona fue tomando ese aspecto que adquieren los jardines abandanados. Crecieron desmesuradamente los castillos. Almenas y torres se alargaron como pedúnculos. Los puentes levadizos mezclaban su proa con la proa de los puentes más próximos. Se desenrolló, en vacaciones perennes, la cuerda de los soldados defensores.
En su lecturas épicas, Lancelot dejó ir apagando las Montañas del Fuego. Hoy casi apagadas. Que apenas sirven ya para asador paradígmico de los turistas sin aspiraciones. Dejó que se fundiera el laberinto de Los Verdes y el del Jameo del Agua. Que el mar raptara el Castillo del Este. Que el viento dejara sin fortalezas al Oeste y al Norte. Que tenga al Este tres castillos -San Pedro, San José, Santa Bárbara- desde entonces.»
viernes, 28 de agosto de 2020
Chil y Naranjo y Tácito
Lo que ha pasado en los diez y ocho que hace regresé de aquella ciudad, V. lo sabe tan bien como yo; pero en medio de mis disgustos y de mis forzosas soledades me dediqué á las Letras y á las Ciencias, hallando en ellas los encantos y satisfacciones que me hacían olvidar los pesares de la vida; y echando una ojeada á los inocentes tiempos de mi infancia, y á los felicísimos de mi juventud, durante mi residencia en París, volví á leer á Tácito, y su precioso libro fué el que me inspiró la idea de escribir estas desaliñadas pájinas.
(Prólogo a Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, Gregorio Chil y Naranjo)
domingo, 23 de agosto de 2020
Divino, clarus y hasta
DIVINO, 1: adivinar || Del comp. addivinare, el canarismo adivina (esp. general adivinanza, acertijo), seguramente del imperativo con que empiezan “adivina, adivinanza...” (suposición personal).
Una famosa adivina es la que salvó al pueblo de Tebas de la tortura de la Esfinge, ser mitológico mezcla de mujer, león y águila, después de que Edipo consiguió resolverla. La adivina era: «¿qué animal anda a cuatro patas por la mañana, a dos por la tarde y a tres al anochecer?», aunque hay varias versiones. La de Apolodoro (Biblioteca, III, 5, 8) es breve; el texto entero es el siguiente:
τούτου [sc. Layo] δὲ βασιλεύοντος οὐ μικρὰ συμφορὰ κατέσχε Θήβας. ἔπεμψε γὰρ Ἥρα Σφίγγα, ἣ μητρὸς μὲν Ἐχίδνης ἦν πατρὸς δὲ Τυφῶνος, εἶχε δὲ πρόσωπον μὲν γυναικός, στῆθος δὲ καὶ βάσιν καὶ οὐρὰν λέοντος καὶ πτέρυγας ὄρνιθος. μαθοῦσα δὲ αἴνιγμα παρὰ μουσῶν ἐπὶ τὸ Φίκιον ὄρος ἐκαθέζετο, καὶ τοῦτο προύτεινε Θηβαίοις. ἦν δὲ τὸ αἴνιγμα: τί ἐστιν ὃ μίαν ἔχον φωνὴν τετράπουν καὶ δίπουν καὶ τρίπουν γίνεται: χρησμοῦ δὲ Θηβαίοις ὑπάρχοντος τηνικαῦτα ἀπαλλαγήσεσθαι τῆς Σφιγγὸς ἡνίκα ἂν τὸ αἴνιγμα λύσωσι, συνιόντες εἰς ταὐτὸ πολλάκις ἐζήτουν τί τὸ λεγόμενόν ἐστιν, ἐπεὶ δὲ μὴ εὕρισκον, ἁρπάσασα ἕνα κατεβίβρωσκε. πολλῶν δὲ ἀπολομένων, καὶ τὸ τελευταῖον Αἵμονος τοῦ Κρέοντος, κηρύσσει Κρέων τῷ τὸ αἴνιγμα λύσοντι καὶ τὴν βασιλείαν καὶ τὴν Λαΐου δώσειν γυναῖκα. Οἰδίπους δὲ ἀκούσας ἔλυσεν, εἰπὼν τὸ αἴνιγμα τὸ ὑπὸ τῆς Σφιγγὸς λεγόμενον ἄνθρωπον εἶναι: γίνεσθαι, γὰρ τετράπουν βρέφος ὄντα τοῖς τέτταρσιν ὀχούμενον κώλοις, τελειούμενον δὲ δίπουν, γηρῶντα δὲ τρίτην προσλαμβάνειν βάσιν τὸ βάκτρον.
CLARUS, -i, m., 1: claro || Del compuesto aclarar (acclarare) en Canarias con el sentido de 'dejar de llover' (escampar en esp. general), por cercanía semántica al separarse las nubes.
HASTA, -ae, f. 1.: lanza, dardo || Del lat. hastam viene el castellano asta, de donde en la Gomera astia es el palo usado para hacer el salto del pastor, llamado así también en Tf., LP. Ft. (además de lanza), en esta última también se le llama lata, como en Lz., mientras que en GC. se habla de garrote.
jueves, 20 de agosto de 2020
La 'h' aspirada
La 'h' aspirada es un rasgo arcaico del español de Canarias, que se pierde en el español general a partir del s. XVI, coincidente con el siglo posterior a la conquista. Es decir, es un rasgo que nos acompaña casi desde que empezamos a hablar la lengua castellana. No es, por tanto, un vulgarismo, aunque la influencia probablemente de la escuela haya hecho desaparecer este rasgo, que arrastra una connotación peyorativa de incultura; por ello sólo permanece a día de hoy en términos en los que no se percibe como un "error" (términos ajenos a la instrucción o con un significado peculiar) o que son muy expresivos. A continuación escribimos una lista de términos que mantienen este rasgo. Se agradecen comentarios y términos que se consideren con estas características.
Sobreviven en general hediondo (dicho de una persona), hocico (en su uso metafórico de «cara»), y su derivado hocicudo (demasiado entrometido, o con apariencia de enfado, según las islas) halar («de los pelos», «tirar», «arrastrar»), hurón (según PLC), etc. También términos menos conocidos como hallo (la ACL lo escribe jallo, «objeto que arrastra la marea y que generalmente se encuentra en las playas») y hiñera (idem, «jaula para pájaros» o en algunas islas «jaula con trampa para cazar pájaros»).
Pero debían de pronunciarse de manera similar casi todas las palabras provenientes de una f- latina: harina, hiel, herir, hierro, hebra, higo, hilo, hendir, horma, hormiga, huesa, humo, hondo, hongo, horca, hurón, hurto, hosco... En un famoso Aires de Lima de La Palma hay una chanza en la que se saca a colación la "incultura" del otro por el hecho de pronunciar las haches, cantado aquí en el programa Tenderete:
A mucho me atreví yo/ desde que empecé a cantar
con uno de Puntagorda/ que no sabe ni “jablar”
Yo no sé si sé “jablar”, / pero tú que es lo que “jaces”
que dices “jablar con jota/ sin fijarte que es con “jache”.
Por último, se conserva el fonema /f/ en algunos términos conocidos, como el fitónimo faya (español haya) o en el apellido de origen portugués Falcón (esp. halcón), el primero quizá como arcaismo que sobrevive por la contraposición faya/haya, el segundo por el mantenimiento del fonema en el portugués.
Fleje
fascis, -is, m., 3: conjunto de maderas o de otros materiales atados en conjunto; haz, fajo || Del castellano occidental feje o quizá portugués feixe (derivados de fascis) viene feje (1 haz o fajo de cosas separables por unidades 2 gran cantidad de personas, animales o cosas) y de él fleje quizá por epéntesis, quizá por influencia de fleje (del cat. Fleix) 'tira de chapa de hierro con que se hacen aros para asegurar las duelas de cubas y toneles y las balas de ciertas mercancías.
La historia del término está recogida en el DHEC (http://web.frl.es/DHECan.html), que en resumen dice:
¨En el siglo xvi feje era algo más que un haz de cañas, porque se empleaba como medida de capacidad en el acarreto de la caña de azúcar: «siendo dos tareas equivalentes a 400 fejes» (Rivero Suárez, p.38). El aleican i (54 «Gavilla» y 55 «Haz») solo recoge feje y fleje en La Palma. Sin embargo, con el valor de «Conjunto de papeles superpuestos» (decan i) se puede considerar de uso general en las islas la palabra fleje. La Academia registraba feje, hasta el drae-92, en León, pero desde esa fecha ha añadido Canarias (localización que ya figuraba unos años antes en el dmile de 1989). El dea i la estima también voz regional. En ambos no figura, sin embargo, fleje como entrada relacionada con feje sino con la segunda acepción no habitual hoy en las islas. Sobre el origen de la palabra, Llorente i (p.34) prefiere considerarla como un leonesismo, mientras que para Pérez Vidal la importancia de la influencia portuguesa en La Palma obliga a pensar que feje proviene directamente del portugués feixe.
2. Tira de chapa de hierro o de cualquier otro material resistente con que se hacen arcos para asegurar las duelas de cubas y toneles y las balas de ciertas mercancías.
Opuntia ficus-indica (Tunera)
Opuntia quizá del griego referida a una planta espinosa cercana a Opus (Grecia), también referida al higo (?). Se cita a Teofrasto y a Plinio (XXI) cuya cita es esta:
circa Opuntem est herba etiam homini dulcis, mirumque e folio eius radicem fieri ac sic eam nasci.
ficus-indica ficus significa higuera, indica es “relativo a la India”, en este caso a América (los tunos de una especie son llamados también “tunos de indias”, “indianos” los que volvían de hacer riqueza en las américas, los “indios”, etc.).
FĪCUM (1, 12, 26) > higo. La regla 26 explica que aún se pronuncie "jigo" (con aspiración), rasgo del castellano que va desapareciendo a partir del s. XVI pero sobrevive como arcaísmo en Canarias. La f- inicial se mantiene en lenguas como el gallego-portugués (de ahí el apellido Figueiras, "higueras") y el catalán.
INDĬCUM (1, 12, 18) > indio. La monumental confusión entre América y las Indias (palabra que ya existía en época clásica, Indos) provoca que a veces signifique algo proveniente de América (como en el caso de esta planta, que fue traída de Méjico por los conquistadores) y a veces de la India (por ejemplo el semicultismo índigo, o añíl, color traído de la India). Si se busca en google esta última palabra lo más normal es que aparezca el concepto de niño índigo, cuyo origen está en la creencia de que algunos niños tienen un aura de este color:
El término compuesto «niño índigo» se origina en el libro del año 1982 Understanding Your Life Through Color (Comprendiendo tu vida a través del color) de Nancy Ann Tappe, una autoproclamada psíquica y sinestésica que afirma poseer la habilidad de percibir el aura de las personas. Según sus escritos, comenzó a notar que muchos niños estaban naciendo con auras de color índigo hacia fines de la década de 1970. A principios del siglo XX, Tappe afirma que el 34% de los niños menores de 16 años son «índigo». Sin embargo, ningún estudio científico apoya sus afirmaciones.
La idea de los niños índigo fue más tarde popularizada por el libro de 1998 The Indigo Children: The New Kids Have Arrived («Los niños índigo: los nuevos chicos han llegado»), escrito por el matrimonio formado por el médium Lee Carroll y su esposa Jan Tober. Carroll afirma que el concepto lo obtuvo conversando telepáticamente con una entidad extraterrestre 1 a la que denomina Kryon.
En francés se le denomina “figue de barberia”, “higuera de Berbería” (Berbería es un término antiguo para referirse a la costa del norte de África). En tachelhit (dialecto amazighe del sur de Marruecos) la planta es llamada “taknarit”, o sea “la canaria”. En Madeira se llama al fruto "tabaibos" ("figos da India" de manera más técnica, muy semejante al nombre científico), seguramente por la influencia de esclavos canarios llevados allí. Esto es un ejemplo de cómo nombramos o comprendemos nuevas realidades a partir de las ya conocidas.
Fuente: Kunkel (1986) y PLC
Del GEVIC:
Colonias tuneras: En el paisaje de las islas aparecen, de vez en cuando, grupos de estas plantas de hojas carnosas y cubiertas de picos, cuyo fruto es conocido como higo chumbo, tuno o pico. Son residuos de su explotación en el siglo XIX y testimonios del tercer momento histórico del monocultivo y de la economía canaria. La cochinilla es el parásito que anida en las tuneras y se alimenta de su savia, siendo comercializado para la obtención de tintes rojizos.
Interesante el propio artículo (https://www.gevic.net/info/contenidos/mostrar_contenidos.php?idcat=21&idcap=149&idcon=611) que trata sobre la huella en el paisaje de una industria antigua.
Protonterapia
Protonterapia 1. Radioterapia que utiliza protones, en lugar de fotones como hace la radioterapia común. Aparece el término en Canarias7 (2...






