Oh, tú, Séneca docto y elegante
que a tu patria conquistas tan valiente,
tu nombre inmortalice la memoria
y aplauda tu desvelo tan gigante:
viendo tu ingenio raro y eminente
te cantarán canarios la victoria. (...)
Antología de poesía canaria I (Joaquín Blanco Montesdeoca)
Se trata de un poeta laudatorio del s. XVII. Entre los autores de esta época existía la costumbre de pedir a amigos o conocidos que escribiesen poemas para colocar al principio de la obra, con el deseo de atraer la atención de más lectores por su fama; un poco como la costumbre de hoy en día, de adjuntar a la portada o contraportada la opinión sucinta de personajes o periódicos considerados de calidad y que dan por tanto un sello de calidad y confianza a la propia obra. Estaba dedicado a fray Jose de Sosa.
En el fragmento encontramos la referencia a Séneca, con mayúscula inicial, pero que se usa también como un adjetivo para significar "sabio, inteligente", dada la influencia de Séneca (filósofo de origen cordobés que vivió bajo Nerón) que lo hacía el sabio por antonomasia.
Hoy en día sus cartas filosóficas y sus tratados de las pasiones siguen generando interés -obras de divulgación basadas en el estoicismo, que puede ayudarnos a vivir la vida contemporánea- y es un ejemplo de la validez de las obras clásicas, que no por antiguas dejan de ser útiles hoy en día, puesto que ha cambiado mucho el paisaje exterior pero poco el interior. Para muchos universitarios, su nombre es sinónimo de realizar estudios en otra comunidad autónoma («hacer un Séneca»)

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